Cuando una respuesta importa, preguntar al mismo sistema si está seguro no la convierte en evidencia.
Un asistente puede corregir un error, repetirlo con más seguridad o introducir uno nuevo. La conversación ayuda a examinar el razonamiento, pero verificar exige una base independiente.
Clasifica primero la salida
Marca afirmaciones como hechos, cálculos, interpretaciones, recomendaciones o decisiones creativas. Cada categoría requiere un control: fuentes adecuadas, reproducción de fórmulas, comparación con el original o exposición de criterios y supuestos.
Verifica antes lo que tiene consecuencias
Pregunta qué causaría más daño, coste, vergüenza o trabajo repetido si fuese erróneo. Compruébalo antes de pulir detalles. Para información cambiante —precios, leyes, funciones, horarios, políticas y software— registra la fecha de la fuente.
Rastrea las citas hasta el original
Una cita convincente puede estar inventada, mal atribuida o no respaldar la afirmación. Abre la fuente y confirma título, autor u organización, fecha, método y pasaje o datos exactos. Si no hay original, mantenla como pista y no como evidencia.
Reproduce los cálculos
Pide fórmula y pasos intermedios, y calcula de manera independiente con una calculadora, hoja, código u otro método. Comprueba unidades, redondeo, muestra y entradas.
Haz visible la incertidumbre
Usa etiquetas claras: respaldado, contradicho, sin resolver o dependiente de un supuesto. Si las fuentes discrepan, compara definiciones, poblaciones, métodos, fechas e incentivos.
Afirmación · tipo · importancia · fuente · fecha · evidencia · limitación · resultado · revisión final.
Una pregunta de seguimiento mejor
No reescribas todavía. Enumera hechos, cálculos, supuestos y recomendaciones. Para cada uno, indica qué evidencia independiente lo verificaría. Marca lo no respaldado con [VERIFICAR].
Esta instrucción sigue siendo análisis, no prueba. Su valor es crear un mapa para la verificación humana.
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